miércoles, 27 de julio de 2011

ELVIS ESTÁ VIVO

Iba hacia el trabajo cuando lo vi caminado por la calle 72, arriba de la 15. Nos cruzamos. Al principio no lo reconocí por el cambio en su aspecto, aunque ya hacía rato tenía su nuevo look. Luego me di cuenta que era el mismísimo Elvis andando por las calles bogotanas. Y estaba vivo. Como en la canción de Calamaro y también el sol empezaba a caer. Pero a diferencia de ésta no se trataba de Presley, el Rey del rock n’ roll, sino de Fernando Sierra[1], cantante de la banda colombiana de música electrónica Estados Alterados.
Desde hace algún tiempo, Elvis se había mudado a Bogotá desde Medellín, de donde es originaria la agrupación. Antes lo había hecho el tecladista Tato (Gabriel Lopera), en la época en que se separaron, cada uno tomando su propio camino en el campo profesional. Para el nuevo milenio, Lopera, Tana Vallejo y Rodrigo Mancera de Morfonia, formaron Supervelcro y sacaron un único álbum en 2004: Luciferina.
Es que en esta ciudad uno puede ver en cualquier supermercado, o una calle sin nombre, o la fila del banco, o la silla de un bar a alguna de esas leyendas del rock que siempre ha admirado. Es uno de los privilegios de un país sin industria del espectáculo y sin estrellato como no sea el de la estúpida farándula criolla de televisión[2].
El baterista Ricky (Ricardo Restrepo), tercero del trío fundamental y quien había reemplazado a Mana (Carlos Uribe) –fallecido en un accidente automovilístico durante los comienzos de la banda–, viajó a Boston. Para el álbum de regreso de Estados Alterados, Ricky participó en la preproducción a distancia.
Yo sabía que Elvis vivía en Bogotá, la dueña de un café para el que diseñó parte de la decoración me lo había dicho y estuve tentado de pedirle que me contactara con él pero mejor me olvide de la idea. Tras su regreso a los escenarios en el festival Rock al Parque de 2005, luego de su último concierto en 1998, Estados Alterados realizaba su nueva producción desde esta ciudad, como otras bandas de Medellín –Kraken, Nadie o Tr3s de Corazón por ejemplo–, que se habían trasladado a la capital colombiana… y pensar que hubo una época en que La Meca del rock nacional era la ciudad de la eterna primavera. Recuerdo cuando La Pestilencia o más exactamente Dilson Díaz se instaló allí para grabar el segundo disco.


Estados Alterados se formó a finales de los 80 y se mantuvo en constante crecimiento hasta mediados los 90 cuando entraron en un largo receso, su ausencia discográfica fue de 15 años. Aunque partieron de influencias esenciales como Depeche Mode, Krafwert, Devo y Gary Numan, el grupo logró un estilo propio y un sonido particular, bien característico en el panorama latinoamericano. Yo diría que si bien hay otros precursores (para mí un indiscutible antecedente del sonido es «Muevan las industrias» de Los Prisioneros de Chile, una canción de 1985 incluida en su álbum de 1986 Pateando piedras, que el mínimo reconocimiento que merecería es un cóver con todas las máquinas), Estados Alterados impuso en estas latitudes un estilo propio al sonido techno.
En su primer álbum: Estados Alterados (Sonolux, 1991) su sonido es oscuro y las letras algo sombrías, con una onda depresiva que se ajustaba no sólo al estilo musical sino al pesimismo y la fatalidad que campeaba en esa época por nuestras tierras. Un ejemplo puede ser «La culpa»: No tienen la culpa, no tienen a nadie, son jóvenes solos… buscando a alguien. No tienen la culpa, no tienen a nadie, son jóvenes solos… sufriendo por alguien. «Sobre ti» habla del temor a no tener amor y comienza diciendo: El viento golpea mi cara… y los árboles dejan caer sus hojas… sobre ti… y tus manos tocan mi cara… y  mis ojos siguen… los tuyos…
En 1989 se publicó de manera independiente el sencillo de «Muévete», luego se conoció otra canción importante: «El velo» y en 1991 apareció el primer LP, bajo el sello Sonolux, que además contenía otros temas memorables como «Hace 100 años» y «Prototipos»[3]. Ese mismo año, Estados Alterados abrió el concierto de Infomation Society en Medellín ante unas diez mil personas. Sus dos temas iniciales no sólo consiguieron figurar en las listas de éxitos de la radio nacional sino que de ellos se realizaron videoclips. Con el video de «El velo», dirigido por el futuro cineasta Simón Brand, por primera vez una banda colombiana rotaba en MTV y otros canales musicales hacia 1992.
Esa mirada un tanto oscura del álbum anterior permanece pero comienza a tener matices en su segunda producción Cuarto acto (Discos Fuentes, 1993). El título de «Seres de la noche» lo dice todo, en todo caso vale la pena considerar la dolorida ilusión de estas líneas: Dame tu mano y vamos hasta el fin… abrázame fuerte y hazme creer que eres para mí. Alfredo de la Fe, el músico de salsa, toca el violín en este tema. Una canción afín es «Me partirás en dos», las desgarradoras palabras que se repiten son: Es la hora de partir… me partirás en dos… no podré pedir clemencia… sin avisarme lo harás. Fruko (Julio Estrada), otro reconocido músico de salsa, toca las congas, aportando como Alfredo de la Fe nuevas tonalidades a la gama musical de Estados Alterados. «Los secretos del dolor» es un tema en el que late una retorcida pasión. 
Hay además temas que parecían ser la equivalencia de otros tantos del primer disco: había algo de «Hace 100 años» en «Sintético mundo»; «Sacúdete ahora», recordaba «Muévete»; o «Infecto», un tema fuerte como lo fuera «Prototipos», que poseía esa guitarra que seguramente tocó Federico López, quien además de ingeniero de sonido en vivo fue guitarrista de sesión en el primer álbum y luego produjo los siguientes discos: Cuarto acto –en cuya mezcla participó el inglés Richard Blair– y Rojo sobre rojo, en tanto que su lugar en la guitarra fue tomado por Camilo Zuleta, quien tocó en Cuarto acto y en el 95 fue incorporado definitivamente al grupo para el disco Rojo sobre rojo.
De ese segundo álbum se realizaron dos videoclips, de «Seres de la noche» y «Nada», este último, que contó de nuevo con la dirección de Simón Brand, contribuyó bastante a la proyección internacional del grupo.  


La metamorfosis continuó y quedó plasmada en su tercer álbum Rojo sobre rojo (Discos Fuentes, 1995). Según los mismos integrantes de la banda, su estado alterado había mutado, tenían nuevos ánimos y eso repercutió tanto en la música como en las letras de canciones: «La fiebre de marzo» habla sobre el instinto de seducción de una chica[4]; en «Te veré» Elvis canta: Dejaré que la lluvia me moje… poco a poco… no me importa y en «Lléname de estrellas»: Me sentaré a ver la lluvia desde mi ventana… y luego agrega: Por nada del mundo cerraré mis ojos… por nada del mundo dejaré de soñar, y en esas palabras hay una actitud contemplativa, menos agitada que la que hubo antes. Una visión menos optimista continúa presente en «Los amos de la información», mientras que el vértice en el que se encuentran las miradas podría ser «Algo más que compasión», cuya música fue compuesta por Fruko. La canción habla de un personaje bordeando la locura y las sombras que le dice: Puedo ser la lluvia que te moja… puedo ser la arena bajo tus pies a ella, quien es la respuesta a mis sueños y a la vez es la pregunta que aún no entiendo, a ella que ha mantenido mi alma ardiendo siempre.
Musicalmente, además de la inclusión del guitarrista Camilo Zuleta, hay percusión, bajo, piano –interpretado por Eugene Uman, jazzista neoyorquino–, guitarras y teclados adicionales, vientos –trompetas y trombón– y coristas: Pilar Solano, Bibiana Ramírez y Elkin Serna.
De ese álbum que tengo en vinilo, mi canción favorita es «Paraíso»: Vamos a ver qué son el bien y el mal… vamos a tirar el mundo a rodar… vamos a probar el fruto prohibido… le dijo Eva a Adán. Es algo que yo, que no sé bailar, alguna vez me atreví a bailar y para colmo delante de un público sobre un escenario. Ya otra cosa es «Muévete», que junto a «Dancing With Myself» de Billy Idol, «Mi sombra en la pared» de Miguel Mateos y alguna de The Cure: «Why Can’t I Be You?», «Let’s Go To Bed» o «The Walk» conforman mis canciones preferidas para bailar solo, pero en privado. A propósito de The Cure en 1999 Estados Alterados participaron con otros artistas latinos en un disco tributo a la banda inglesa que se subtituló Por qué no puedo ser tú, en el que grabaron un cóver de la canción «A Forest. Esa fue quizá su última grabación del siglo.
Unos años antes, en 1996, cuando cesó el contrato con Discos Fuentes, salió el álbum compilatorio Lo esencial: extracto 89-96, que más que un disco de grandes éxitos se convirtió en el anticipado testamento de la agrupación. Para este trabajo se hicieron nuevas versiones de sus primeras canciones, grabadas en 1989: «Muévete» y «El velo». Gracias a eso han permanecido en la memoria colectiva de las nuevas generaciones, a lo que contribuyó la versión del último tema realizada por la banda de death metal gótico Tenebrarum en 2007.
Por suerte las resurrecciones ocurren y cinco años después de la acogida que tuvieron en el Rock al Parque de 2005, Estados Alterados lanzó la canción y el video del remake de «Muévete» y finalmente un nuevo álbum: Romances científicos, producido por el británico Phill Vinall. El título del disco proviene del nombre que recibía la ciencia ficción en el período victoriano, la traducción literal del término sería novela científica pero la apropiación que Estados Alterados es inteligente y precisa, y da cuenta del concepto general del disco como sucede con el nombre de la agrupación y los títulos anteriores, que además eran mencionados en las letras de las canciones: no hay un cuarto acto para cambiar el final se dice en «Infecto» y rojo sobre rojo, se unta labial en «La fiebre de marzo». Para redondear, en el videoclip del tema aparecía al final la imagen de la portada (la caperucita sumergida en pintura roja) que afianzaba el concepto del álbum.


El sonido es fresco y a la vez elaborado, sin perder la identidad propia de la banda. Hay temas rápidos: «Mil demonios», otros lentos: «Cúbreme» o «Invisible» y tempos medios, como precisamente «Mitad» o «Un deseo». Todavía hay espacio para experimentaciones sonoras como «Atomic playboy». En 2011 se ha estrenado el videoclip de «Contenme», dirigido por el cineasta colombiano Jorge Navas.
Permítanme por favor, con las palabras anteriores y unas pocas que faltan, celebrar los 20 años del primer disco de Estados Alterados, publicado en 1991, y los 15 de la recopilación Lo esencial: extracto 89-96.
Sólo puedo agregar que hablar de esta banda sirve de ejemplo para demostrar que con un trabajo serio, resuelto, persistente, corriendo riesgos, dándolo todo cuando sea necesario, innovando en lo posible pero imprimiéndole autenticidad, es decir haciendo las cosas bien y con calidad, puede llegar a obtenerse un lugar en el mundo.
Muchas cosas podrán haber cambiado en una y media o dos décadas pero lo cierto es que Elvis está vivo y siguen los Estados Alterados.     


[1] El apodo de Elvis, al parecer provenía del cantante británico Elvis Costello.
[2] A Mancera lo había visto un par de veces andando con su guitarra y otros trastos encima. Una noche fui a un bar donde la novia que yo tenía estuvo bailando con Álex Frejrud, líder de la banda colombosueca Sexy Death. Un antiguo amigo que se radicó en Barcelona resultó conocido de Amós Piñeros, creador de Catedral y Ultrágeno. A Dilson Díaz cuando salió Productos desaparecidos, un camarada mío lo confrontó en las escaleras que conducían a un bar, por haber cambiado el estilo de la banda… pero eso es parte de otras historias que luego habrá que contar.
[3] Para este tema Santiago Giraldo, Sergio Jaramillo y Tato Lopera realizaron un video como proyecto universitario de la facultad de diseño de la UPB de Medellín en 1992.
[4] Simón Brand dirigió un buen videoclip para esta canción.

domingo, 10 de julio de 2011

DÍAS DE LA SEMANA MUSICALIZADOS

Lunes, día aburrido. Dan pocas ganas de hacer algo. A Brenda Ann Spencer se le ocurrió en 1979 disparar un rifle contra sus profesores y compañeros de colegio, hiriendo a varios niños y asesinando al director y a un guardia. Una vez capturada, cuando le preguntaron por qué lo había hecho, dijo encogiéndose de hombros: No me gustan los lunes. Y esto anima el día… El crimen inspiró a Bob Geldof para componer la famosa canción de su banda, los Boomtown Rats, «I Don’t Like Mondays». La banda New Order también hizo su canción con este día, la popular «Blue Monday», asidua de discotecas y clubs desde comienzos de los 80, que ha tenido multiplicidad de versiones y mezclas, incluyendo varias hechas por la propia banda y la más destacada de otra banda realizada por Orgy. The Mamas & The Papas grabaron «Monday Monday» en los 60 y The Bangles interpretaron «Manic Monday», escrita originalmente por Prince, en los 80.


Para el martes quizá la única canción a tener en cuenta sea «Ruby Tuesday» de los Rolling Stones, que en realidad no se refiere al día en sí, sino a una de las miles de groupies que han pasado por la vida de ellos, a quien llamaron así, porque cómo dice la letra, Quien pudiera colocarte un nombre cuando cambias con cada nuevo día. Al parecer la chica era Linda Keith, enrollada con Keith Richards… La música, que incluye contrabajo, fue obra de Brian Jones. El nombre no sólo dio para la canción –de la que el cóver más reconocido es el que hace Rod Stewart–, sino que bautizó una cadena de restaurantes originaria de Tennessee.


Las canciones del miércoles no están entre los temas populares. Existe «Wednesday» de Jimmy Eat World, de su primer álbum, lanzado en 1994; y de 2004, «Wednesday’s Song» de John Frusciante, tema del cuarto álbum en solitario –¡ha grabado 10!– del guitarrista, reconocido por hacer parte de los Red Hot Chili Peppers. Mientras la primera es presurosa, casi atropellada, la otra es lenta, sosegada, tal vez algo contenida y pretendidamente elaborada.

El jueves tiene un par de canciones: «Thursday» de Morphine y «Thursday’s Child» de David Bowie. La primera incluida en el álbum Cure for Pain (1993) de la atípica banda de Mark Sandman (fallecido el 3 de julio de 1999), en la que tocaba un bajo eléctrico de dos cuerdas, acompañado por saxofón y batería. La historia es sobre una infidelidad con una bella chica por cuyo violento y celoso marido es mejor huir de la ciudad. El tema de David Bowie fue el primer sencillo de Hours… de 1999, él mismo dijo que el título de la canción provenía de la primera de 3 autobiografías de la actriz afroamericana Eartha Kitt, que solía ser uno de sus libros favoritos cuando era adolescente. Kitt fue la primera Gatúbela negra cuando reemplazó a la hermosa y habitual Julie Newmar en «Batman», la serie de televisión de los 60. Hay un par de novelas de autoras con el mismo título. La letra tiene esa melancolía y una oscura esperanza, casi siempre presentes en las composiciones de Bowie. El video del cantante frente al espejo con una intrusa en él es sencillamente perfecto. 

La canción del viernes definitivamente es «Friday I’m In Love» de The Cure, segundo sencillo del álbum Wish de 1992. Fue todo un éxito de radio en su época y produjo una avalancha de nuevos fans de la banda, de quienes Robert Smith dijo no eran auténticos seguidores. La canción podría considerarse una parodia, auto-parodia incluso, al ser un tema festivo realizado por una banda caracterizada por su onda depresiva. También al apegarse a una fórmula propia del pop que hasta entonces, casi siempre, se saltaron, resultaba una especie de burla a este tipo de música y a la vez una irónica sentencia por el inesperado y paradójico éxito de la oscuridad y la depresión del rock alternativo del momento.

Del sábado también tiene canción The Cure: «10:15 Saturday Night». Es el tema inicial del álbum debut Three Imaginary Boys (1979) y fue cara B del sencillo «Killing an Arab». La canción fue escrita por Robert Smith a los 16 años, una noche mientras estaba sentado a la mesa de la cocina, sintiéndose totalmente sombrío, viendo el grifo gotear –drip, drip, drip– y bebiendo la cerveza casera de su padre.

Para el domingo una canción es «Lazing On A Sunday Afternoon» de Queen, del famoso álbum de 1975 A Night at the Opera. Por su duración 1 minuto con 7 segundos quizá sea la canción más corta de la banda británica. El tema, escrito por el fallecido Freddie Mercury, tiene un estilo de música de cabaret. La voz de Mercury –quien toca el piano– se oye distorsionada ya que luego de ser grabada en el estudio se reprodujo a través en un balde de lata, de donde se recogió el sonido, lo que le dio ese hueco tono de megáfono. La otra canción es «Sunday Bloody Sunday» de U2, tema de apertura y tercer sencillo del álbum War de 1983. Alude al llamado Domingo Sangriento ocurrido en 1972, cuando una jornada de protesta en Irlanda del Norte acabó convertida en masacre por un regimiento de paracaidistas del ejército británico que dispararon contra la multitud y 14 personas fueron abatidas. Para evitar confusiones, Bono solía anunciarla diciendo que no era una canción rebelde[1]. La agrupación supo hábilmente revertir la situación y convirtió su canción en un himno antibélico, lo que supuso una respuesta relajada por parte de la crítica y entusiasta por parte del público. En «Sunday Bloody Sunday» hay ira[2], temor e incertidumbre, pero no por un sentimiento nacionalista sino por problemas personales que atravesaba el guitarrista The Edge cuando compuso el esbozo de la canción a la que dio forma definitiva Bono y que a manera de broche de oro incluyó en la grabación a un violinista local que alguna vez se acercó a The Edge y le preguntó si acaso necesitarían aquel instrumento, dándole el necesario color local…

Así pasan los días de la semana, hasta completar meses y años, y el tiempo se desliza como arena de reloj por entre los dedos tiesos como manecillas. Pero siempre es mejor si trascurren con la compañía de la buena música. Por ejemplo «Days of the Week», la canción de Stone Temple Pilots de su álbum Shangri-La Dee Da de 2001. La letra fue escrita por el vocalista Scott Weiland[3] y habla de cómo su adicción a la heroína ha afectado la relación con su esposa. En el video musical los STP aparecen unas veces con trajes de oficinistas y otras veces vestidos como astronautas.

[1] La música rebelde irlandesa es un subgénero de música folk cuyas letras hablan de la lucha por la libertad de Irlanda y de la unidad gaélica en contra de los invasores ingleses y sus desmanes contra la población nativa.
[2] No IRA –Ejército Republicano Irlandés, en inglés Irish Republican Army, en irlandés Óglaigh na hÉireann–, histórica organización armada independentista.
[3] ¿Cómo es que el camaleónico Scott Weiland –cuya versatilidad puede apreciarse tanto en su voz como en su puesta en escena y sobre todo en su desempeño en los videos musicales– no está en la nómina de Hollywood en vez de algunos de esos supuestos actores que siempre están interpretándose a sí mismos?

sábado, 25 de junio de 2011

ATTACK OF THE KILLER B’S


Attack of the Killer B’s es un álbum de compilación de lados B, cóvers y canciones raras de la banda neoyorkina de thrash metal Anthrax; precisamente el título alude a los lados B de sencillos publicados con anterioridad… en inglés, la pronunciación de la letra B es igual que la palabra abeja y de allí el juego del título y el diseño de la carátula del disco, lanzado un 25 de junio de 1991 por Megaforce Worldwide/Island Entertainment y producido por la propia banda.
El álbum comienza con «Milk (Ode to Billy)», una de las dos canciones incluidas en el disco que fueron grabadas originalmente por S.O.D. –Stormtroopers Of Death–, un proyecto paralelo de Scott Ian –guitarrista rítmico– y Charlie Benante –baterista– (ambos de Anthrax) con el entonces bajista Dan Lilker y el vocalista Billy Milano: el Billy al que se refieren en el título.
Era divertido ver a los metaleros haciendo moshing (el pogo propio del thrash metal, en el que los espectadores de un concierto de este subgénero dan saltos y vueltas, empujándose unos a otros, al ritmo de la frenética música) mientras se oía:
I want some milk!
My coffee grows cold
I want some milk!
I should’ve been told
La letra habla de que al despertar alguien quiere cereal y al abrir la nevera descubre que no hay leche… ¡Quiero un poco de leche! Mi café se enfría y los thrashers dándose golpes, haciendo remolinos con los brazos, asestando puños y empellones a quien se atravesara, ja, ja, ja…
«Chromatic Death», el otro tema de este par, dura poco más de 40 segundos, como era costumbre de Stormtroopers Of Death.
La canción insigne de este disco es un remake de «Bring the Noise». Junto con «Walk This Way», en la que Run DMC se unía a Aerosmith (en 1986), «Bring the Noise» (de 1987), fue una de las primeras colaboraciones entre heavy metal y rap, en este caso entre Anthrax y Public Enemy (Joey Belladona, vocalista, y Dan Spitz, guitarra principal, además colaboraron con UTFO en una canción llamada «Lethal» en 1987).
Las dos canciones en vivo que se incluyen: «Keep It In The Family» y «Belly Of The Beast» fueron grabadas en el tour del álbum Persistence of Time de 1990.
«Startin’ Up A Posse» era una canción que atacaba al PMRC[1]. Por supuesto del álbum se lanzaron dos versiones, una no censurada con las groserías explícitas y esta canción y otra censurada sin la canción y en la que se cambian las groserías por un zumbido –supuestamente de abeja–, aunque sonaba más parecido a un pedo.
«Protest and Survive» es un cóver de Discharge, banda británica de hardcore punk. En este tema, como en el anterior y el siguiente –en el que también canta el baterista–, la voz principal es de Scott Ian.
El álbum incluye también un remix de «I’m the Man»[2] y tres canciones del EP Penikufesin[3]: «Parasite» (cóver de Kiss), «Pipeline» (un surf rock instrumental, original de los Chantays) y «Sects» (cóver de los franceses Trust).
La canción «N.F.B. (Dallabnikufesin)»[4] se proponía mostrar a ritmo de country el desdén de la banda por las power ballads que estaban muy de moda en la escena del metal comercial en el momento. Extrañamente es el baterista quien toca la guitarra acústica de 12 cuerdas.
Scott Ian hace la segunda voz de «Bring the Noise» y es, como siempre, el que le imprime ese sello característico de mezcla de metal y rap dentro de la cultura del skateboarding, con la complicidad del bajista Frank Bello y el baterista Charlie Benante, quien también utiliza samples y programación de baterías.
__________________________
[1] Comité estadounidense formado por las esposas de varios diputados, cuya misión era educar a los padres sobre modas alarmantes en la música popular o, en otras palabras, censurar todo lo que consideraran inmoral. 
[2] «I’m the Man» está considerada como una de las primeras canciones de rap metal, es una especie de parodia de los Beastie Boys, el riff de guitarra se basa en la melodía de la canción popular judía «Hava Nagila» (los guitarristas Scott Ian y Dan Spitz, así como los Beastie Boys, son judíos). Apareció en triple versión (una censurada, otra no y en vivo) en un EP de 1987, que incluía un cóver de «Sabbath Bloody Sabbath» de Black Sabbath; al final del cual suena el comienzo de «Sweet Leaf», otra canción de la banda británica. También había dos de sus temas más populares de la primera época en vivo: «Caught in a Mosh» y «I Am the Law».
[3] El EP Penikufesin de 1989 –que salió sólo en Europa y Japón–, resultante de las sesiones de grabación del álbum State of Euphotia, incluye los temas «Now It’s Dark» (del álbum), una versión en francés de la canción de Trust «Antisocial» (cuya versión en inglés está en el álbum), «Friggin’ In The Riggin», canción tradicional que hicieron famosa los Sex Pistols, de quienes ya habían grabado otro cóver, «God Save the Queen», en el EP Armed and Dangerous de 1985, concebida como una broma vulgar con partes adicionales en la letra compuestas por Anthrax, y los 3 temas que se repiten en Attack of the Killer B’s. Penikufesin es nise [nice] fukin’ [fucking] EP al revés y retoma el truco usado en la canción «Efilnikufesin (NFL)» (nise [nice] fukin’ [fucking] life), que apareció en el álbum de 1987 Among the Living.
[4] Aquí se usa el recurso propio por el cual «N.F.B. (Dallabnikufesin)» es nise [nice] fukin’ [fucking] ballad.

sábado, 18 de junio de 2011

LA PALABRA CON F

Los tres éramos amigos. O bien, éramos un amigo, su novia y yo; o una chica, su novio y el amigo; o un tipo, la novia y el amigo; o como quiera que fuera.
Estábamos en el apartamento de él. En realidad era de sus padres, pero casi nunca se les veía: sólo estaban los fines de semana y en las noches, cuando nadie más parte de mi amigo y su novia se encontraban allí. Entre semana, solíamos reunirnos los tres a pasar la tarde, a veces había más gente: amigas y amigos de alguno de ellos. Querían verme con alguna chica, pues no tenía novia. En la noche se acababa la reunión, los que estuviéramos –generalmente sólo yo– les dábamos un momento de intimidad antes de que los padres rondaran por allí y la chica se fuera. Yo me la pasaba muy bien por la buena compañía: ambos me caían muy bien y por la excelente colección de discos (vinilos y compactos) y videos (en formato VHS y algún DVD) de mi amigo. La chica, obvio, me gustaba y, claro, yo nunca lo decía. Sentir eso era como una clase de pecado para mí. Aunque creo que ella se daba cuenta y mi amigo lo sospechaba pero parecía no importarle, tan seguro estaba del sentimiento de ella por él.
Lo cierto es que aquella tarde mi amigo salió a comprar algo… Se rumoraba que tenía otra y al parecer ése era verdadero motivo de su ausencia que se prolongó bastante.
Al principio estuve oyendo rock y charlando con la chica sin prestarle mucha atención.
—¿Quieres tomar algo? —me preguntó.
—Sí, estaría bien, hace calor en este cuarto.
—¿Qué quieres?
—A ti —Se quedó mirándome sorprendida— A ti… ¿qué te provoca? —disimulé mi imprudencia—,lo que sea estaría igualmente bien para mí.
—¿Cerveza fría?
—Eso es perfecto —dije aliviado.
Uff. No podían dejarme media hora a solas con la novia de un amigo porque ya empezaba a cagarla.
Regresó con un six pack de Miller sacado de la nevera. A los tres nos gustaba la Miller, el Jack (Daniel’s) y el hard rock de los 80. Seguimos charlando amenamente mientras bebíamos pero yo casi no podía evitar devorarla con la mirada y difícilmente controlaba mis deseos de tíramele encima y dar rienda suelta a una pasión desenfrenada como en esas películas calientes que pasaban después de medianoche los fines de semana en la televisión por cable. Así que me puse a mirar a otro lado. Repasé una desordenada pila de discos arrumados en un rincón. Uno atrajo mi atención.
—FUCK —dije.
La chica se quedó viéndome con cierto asombro y dejó escapar una pícara sonrisa. Le expliqué que me refería al For Unlawful Carnal Knowledge de Van Halen que acababa de descubrir en el montoncito de discos mal apilados.
For Unlawful Carnal Knowledgefue el noveno álbum de aquella banda estadounidense, publicado en junio de 1991. Fue número 1 en la lista de ventas de Billboard y ganó el premio Grammy a mejor grabación de hard rock de ese año.
El título lo propuso su cantante, Sammy Hagar, como una manera de mostrar lo que es la censura, llamando al disco con una vulgaridad.
Seguramente disuadidos por impacto que produciría el uso de la palabra con F, la banda se decidió por el acrónimo For Unlawful Carnal Knowledge, cuyo origen, según las investigaciones, sólo comenzó a partir de los 60 –una época de liberación de tabúes tradicionales–; de manera que era falsa la supuesta etimología de la palabra fuck, durante otra época, como la de los puritanos, en la que a las personas encerradas por cometer adulterio, caracterizado con las palabras For Unlawful Carnal Knowledge (por conocimiento carnal ilícito), por falta de espacio se les ponía en la celda la sigla F.U.C.K., como la letra escarlata de la novela de Hawthorne, esa A de adulterio –únicamente en la versión en español del libro de Sue Grafton, porque en su original en inglés esA is for Alibi (lo que sería C por coartada), pero había que adaptarla.
También se ha dicho que la sigla se originó como una notación de diagnóstico médico a los soldados del ejército imperial británico cuando contraían una enfermedad venérea y se escribía en los documentos la abreviatura F.U.C.K., para Found Under Carnal Knowledge, algo así como (padecimiento) adquirido durante conocimiento carnal.
Otro origen se ubicaba en el siglo XV, cuando las parejas casadas tenían que tener permiso del rey para procrear y con la sigla se designaba Fornication Under Consent of the King (fornicación bajo el consentimiento del rey) o Fornication Upon Command of the King (fornicación bajo mandato del rey).
Le conté todo eso a ella mientras tomaba el disco y lo ponía a sonar. Y por estar hablando me distraje y no atendí la música que sonaba ni esa especie de señales que la chica emitía o que de repente me pareció detectar cuando volví a poner la primera canción para resarcir mi descuido.
El sonido del taladro que Eddie Van Halen usa en su guitarra y el videoclip de «Poundcake» que la chica también había visto y de los cuales hablamos, fueron lo suficientemente sugestivos, además del título del álbum, para precipitarnos en nuestro propio conocimiento carnal ilícito: ella en su adulterio y yo en mi traición.
En el video una mujer espera turno para una audición fuera de un camerino, dentro hay nudistas, al ver por un agujero se da cuenta de lo que hacen y huye espantada cuando ve a una con un largo taladro.
Con los dos siguientes temas, casi 10 minutos, nos besamos y acariciamos mientras nos desvestíamos y tratábamos de acompasarnos al frenesí de «Judgement Day» y al punch de «Spanked» que comienza con la guitarra sonando como un zumbido. A la pregunta ¿a quién vas a llamar cuando necesites cierto afecto?, diría que a nadie, ya tenía quién y no necesitaba llamar a una línea de amorcomo los chicos malos.
Durante «Runaround» me detuve, un amenazante sentimiento de culpa me cohibía, eso y el temor de ser pescado infraganti donde mi amigo y con su chica. Sin embargo, el sonido de la batería de Alex Van Halen en «Pleasure Dome» me hizo sentir –como canta Hagar–, perdido, ¡perdido!, en mi propia cúpula de placer.
Y después del solo del siguiente tema, el extenso «In ‘n’ Out», ya estaba resuelto, gracias a las palabras del vocalista, que canta: …todo depende de cómo lo veas, es un desperdicio o una oportunidad, y yo había decido arriesgarme. Mientras Sammy entonaba Ah, ah, ah-ah y Eddie y Michael Anthony, el bajista, coreaban In ‘n’ out… yo, que conservaba mi ropa interior, frotaba el cuerpo de aquella chica, completamente desnuda, con el mío.
Ni hablar de lo que hacíamos cuando sonó«Man on a Mission» y Hagar cantaba:
Yeah! She got! She got! Me hot. Uh!
Al contrario que al principio, ahora yo era un hombre con una misión, completamente concentrado, menos palabras y más acción, sin distracción…
El asunto en sí duró los 4 minutos de «The Dream Is Over», los 36 y ½ anteriores habían sido de juego preliminar y luego, por supuesto el sueño había terminado.
«Right Now», la estupenda canción que comienza con el piano tocado por Eddie y en cuyo video musical aparecen letreros con frases como: en este momento la gente está teniendo sexo sin protección o en este momento alguien tiene una idea equivocada o en este momento es más difícil de lo que parece o en este momento no hay curaque debieron acudir a mi mente entonces, no lo hicieron, porque no la escuché en ese mismo instante sino luego; igual que «316», el tema instrumental dedicado por Eddie a su hijo en su cumpleaños y «Top of the World», que tiene el mismo riff de guitarra que «Jump», el éxito de la banda de 1984 –al año y el álbum– y cuenta con Steve Lukather, el guitarrista de Toto, como invitado en los coros.
Ese disco de alusiones sexuales y letras que hablan de un crítico estado de las cosas y un momento de cambio, definitivamente me llevó a actuar.
Cuando mi amigo regresó de efectuar su infidelidad–como luego supe–, no halló el álbum ni a su novia.
Ninguno de los tres volvimos a vernos o hablarnos. Me enteraría sobre ellos por boca de otros. La ley del karma hizo que vendiera el disco robado para obtener dinero que necesitaba con urgencia para pasar la noche con una chica que terminó enredada con un amigo.
¿Vale la pena perder un amigo por un disco y una chica?
No lo sé, en mi caso lo valió por FUCK, el For Unlawful Carnal Knowledge de Van Halen y practicar la palabra con F con su novia.

sábado, 11 de junio de 2011

UN DISCO Y UN AMIGO DE HACE 20 AÑOS


El segundo álbum de la banda de hard rock estadounidense Skid Row, Slave to the Grind fue lanzado al mercado el 11 de junio de 1991, hace exactamente 20 años.
En poco tiempo estuvo en las tiendas de discos de todo el mundo. Y por supuesto apenas llegó a nuestro país, mi amigo Josué Dardo –entonces un fanático de esa música, como yo–, lo compró inmediatamente. Ya el primer sencillo, «Monkey Business», sonaba en radio y su video rotaba en televisión; y en las revistas de rock figuraban las fotografías de la banda.
Es decir, toda esa maquinaria del mercado, que pareciera las letras de algunas de las canciones y la intención general del disco cuestionan, estaba en marcha y los rockeros como esclavos del sistema mercantil acudíamos en masa a consumir ciegamente.
Saciábamos nuestra gula de rebeldía con letras de canciones que hablaban sobre la crisis de la vida moderna… una vida que era como un espectáculo o un negocio, una vida de relaciones humanas psicóticas, en la que la autoridad, la política y la religión determinaban el comportamiento de los esclavos: monitos con fez marroquí que tocaban los platillos como si les dieran cuerda.
En todo caso, podría decirse que las letras eran muchas más elaboradas que las de su álbum predecesor y el primero en la carrera discográfica de la banda, el epónimo Skid Row de 1989. «Get the Fuck Out», una canción decididamente provocadora, por el contenido explícito de su título fue removida de algunas versiones del disco.
Tanto ese primer sencillo como la canción homónima del álbum eran temas contundentes, que mostraban el cambio en la banda hacia un sonido más pesado… Eso era lo que uno percibía al oír el disco en su totalidad como pude hacerlo tan pronto como Josué lo tuvo y me invitó a su casa para escucharlo.
Aparte de los dos primeros temas, me gustaba «Psycho Love», porque estaba muy en sintonía con el otro par de canciones y, claro, porque el video musical ayudaba mucho a mejorar la impresión.
También me fascinaban las 3 baladas del disco: «Quicksand Jesus», «In a Darkened Room» y, sobre todo, «Wasted Time», que abordaba el tema de la adicción a las drogas, desde una conmovedora perspectiva.
Otra cosa que atraía, definitivamente, era el diseño de la portada, obra de David Bierk, el padre de Sebastian Bach* quien pintó la imagen que se extendía a lo largo y ancho del booklet cuando se desplegaba. Se trataba de una suerte de pastiche de El entierro de Santa Lucía de Caravaggio, donde conviven personajes antiguos con otros pertenecientes a la actualidad, entre ellos uno que semeja a John F. Kennedy.
A los dos nos encantó ese disco, desde el arte de la cubierta hasta la destreza que mostraban estos nuevos Skid Row: Sebastian Bach en la potencia de su aguda voz, Dave Sabo y Scotti Hill en los duelos de guitarra y Rachel Bolan y Rob Affuso en solidez de la base rítmica. Parecía el primer paso hacia algo que se perfiló bien al año siguiente, 1992, con el EP de cóvers B-Side Ourselves y alcanzó nuevos horizontes con Subhuman Race, álbum de 1994, pero que pronto se disolvió con la salida de Rob Affuso y Sebastian Bach.
Casi al mismo tiempo Josué y yo dejaríamos de vernos frecuentemente, separados por la distancia y las distintas carreras que seguíamos, hasta que al final nos perderíamos la pista.
Hoy, vuelvo a escuchar Slave to the Grind y mi impresión permanece casi intacta, como los buenos recuerdos de mi amigo Josué Dardo, a quien no he vuelto a ver.

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*Sebastian proviene de una familia canadiense de artistas, entre cuyos padres y hermanos hay actrices, pintores, fotógrafos y también un jugador de hockey.

lunes, 13 de diciembre de 2010

NINGÚN CUENTO DE HADAS


Now I don’t need to worry ‘bout tomorrow
Ain’t anticipating what’s to come
And I don’t need to worry ‘bout the things I have not done
Long as I got rock and roll I’m forever young[1]
«One For Rock And Roll»
Cinderella

Con apenas 4 álbumes en estudio y, por otro lado, más o menos 7 en vivo y 7 recopilaciones[2], podría decirse que Cinderella, la banda de glam metal y hard rock formada a mediados los 80 –cuyo último álbum de estudio es de 1994– y que con altibajos ha perdurado desde entonces, vive del recuerdo.
Por supuesto hay una razón para esto, pero antes hagamos un repaso de la historia de la banda creada por Tom Keifer, cantante, compositor y multi-instrumentalista (toca guitarra rítmica y solista, guitarra acústica, teclados, piano, mandolina, dobro, saxofón y armónica) y Eric Brittingham, en el bajo y los coros; a quienes se sumó Jeff LaBar, en la guitarra solista y rítmica, guitarra acústica y coros; durante la grabación del álbum debut, fue contratado el baterista de sesión Jody Cortez; acabada la grabación, fue reemplazado por Fred Coury ex-baterista de London (donde tocaron, entre otros, los bajistas Nikki Sixx de Mötley Crüe y Blackie Lawless, fundador de W.A.S.P., y pasaron los guitarristas Slash e Izzy Stradlin antes de Guns ‘N’ Roses), quien se incorporó a tiempo para hacer la portada del álbum y tocar en próximas giras.
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[1] No tengo que preocuparme por el mañana ahora ni anticipar lo que vendrá. Y no necesito preocuparme por las cosas que no he hecho. Soy eternamente joven, siempre y cuando tenga el rock and roll…
[2] Por ahora los discos en vivo son: Live Train to Heartbreak Station (1991) Live at the Key Club (1999) In Concert (2004) Extended Versions (2006) Gypsy Road: Live (2006) Live at the Tokyo Dome - Tokyo, Japan Dec. 31 1990 (2009) y Live at the Mohegan Sun (2009).
Las recopilaciones, además de dos colecciones de grandes éxitos, Once Upon A... (1997) y Rocked, Wired & Bluesed (2005), son: Looking Back (1997) Bad Attitude 1986-1994 (1998) The Millennium Collection: The Best of Cinderella (2000) Gold (2006) y Best Ballads (2008).
  Tom Keifer

Night Songs (1986), su primer álbum, fue exitoso: vendió 3 millones de copias, obteniendo triple platino, alcanzó el tercer puesto en las listas estadounidenses, y fue muy popular durante mucho tiempo, si bien el sonido de la banda aún no representaba una novedad en lo que habitualmente se escuchaba dentro del género.

El segundo álbum, Long Cold Winter (1988), fue aún mejor que el primero y ya presentaba el estilo característico de la banda, que podría definirse como una mezcla de blues y rock con influencias de grupos de los 70. El tour de 254 fechas para respaldar el álbum duró más de 14 meses.


En su tercer álbum, Heartbreak Station (1990), profundizaron su veta blusera y contaron con el legendario bajista y teclista de Led Zeppelin, John Paul Jones, como arreglista. Sin embargo, el éxito no los acompañó igual.
En 1991 el baterista Fred Coury dejó la banda y se unió a Stephen Pearcy de Ratt para formar Arcade[3].
Ese mismo año, Keifer perdió la voz debido a una parálisis de sus cuerdas vocales y fue sometido a cirugía para remover un quiste. Por otro lado, sale el primer disco en vivo: Live Train to Heartbreak Station.

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[3] Arcade «Nothin’ to Lose» http://www.youtube.com/watch?v=Vo2L9Cp4kxU  

Desmintiendo los rumores de su disolución, Cinderella lanzó en 1994 su cuarto álbum, Still Climbing, con Kenny Aronoff en la batería. Infortunadamente no le fue bien en ventas, pues el estilo musical de la banda ya no era popular en esa época de auge del grunge y el rock alternativo. El disco tuvo como sencillos «Hard to Find Words» y «Bad Attitude Shuffle».

Coury se reincorporó y Cinderella publicó un álbum de grandes éxitos, Once Upon A…, en 1997, que contaba con un par de canciones nuevas: «War Stories» y «Move Over», un cóver de Janes Joplin que suena perfecto en la voz de Tom Keifer. El grupo recorrió los Estados Unidos en 1998, con una presentación en la que se grabó el álbum en vivo Live at the Key Club, lanzado en 1999.


Ahora sí, la razón:
Hacia 1999, la banda fue firmada por Sony Records. Sin embargo, el sello prescindió de Cinderella antes de que un nuevo álbum pudiera ser lanzado, sumiendo a la banda en una batalla legal con Sony por los derechos del material del álbum inédito. En 2001 la banda tuvo que declararse en quiebra. Aunque Sony no tenía intenciones de lanzar el disco se negó a ceder los derechos de las nuevas canciones. Los derechos todavía, diez años después, no se han liberado y el disco sigue sin salir. Lo único nuevo que he logrado oír es «Rock & Roll City» un cóver, al parecer, de la muy poco conocida banda Swedish Erotica.



Mucho del poder de Cinderella radica en sus presentaciones en vivo. Su primera gran gira fue en 1986 con Poison, como teloneros de los japoneses Loudness. Luego estuvieron cinco meses abriendo los shows de David Lee Roth, el ex-cantante de Van Halen, y siete meses con Bon Jovi. Salieron al extranjero, presentándose en Japón, Escandinavia y en el festival Monsters of Rock de 1987. Durante la noche vieja de 1989 tocaron en Tokio, junto a Skid Row y los Quireboys, abriendo para Bon jovi.



Afortunadamente para los aficionados, Cinderella sigue de gira cada verano con otras bandas de hard rock de los 80. En el año 2000, realizó una exitosa gira con Posion, Dokken y Slaughter. En el verano de 2005, encabezó la gira Rock Never Stops de VH1 Classic, con Quiet Riot, Ratt y Firehouse. En 2006, Cinderella estuvo de gira con Poison; ambas bandas celebrando el vigésimo aniversario de sus álbumes de debut. En 2008, durante la gira prevista, se anunció que Tom Keifer no podía cantar porque tenía una hemorragia. Al año siguiente su voz volvió a la normalidad. Para 2010 Cinderella participa de distintos festivales como Rocklahoma, el Sweden Rock Festival, el de Donington Park y el Common Ground. También ha estado acompañando a Scorpions en su gira mundial de despedida Get Your Sting And Blackout (por cierto, estuvieron en nuestro país). Las dos bandas se habían encontrado por allá en 1989, en el Festival de Música por la Paz de Moscú, en el que también estuvieron Bon Jovi, Skid Row, Mötley Crüe y Ozzy Osbourne apoyando la Paz Mundial –¿o el fin de comunismo internacional?, fue 3 meses antes de la caída del Muro de Berlín– y la lucha contra las drogas, pese a que todas las bandas participantes excepto los Crüe (en aquel entonces recién rehabilitados) las consumían y que, siendo por la paz, Ozzy intentara asesinar a su manager y esposa, Sharon. Igualmente fue ese concierto el que inspiró «Winds Of Change» a Scorpions[4].
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[4] Las bandas reunidas tocando el clásico «Hound Dog» que hiciera famoso Elvis Presley. http://www.youtube.com/watch?v=SZ9WK_63Dwg
 

Finalmente en 2010, Cinderella se une a otros grupos en el ShipRocked, ¡la última moda!, un festival anual de rock en el mar, con actuaciones en vivo abordo de un crucero; se presentan bandas de hard rock y heavy metal en distintos escenarios a lo largo de la nave. ¿Será para evadir impuestos?, ¿a los millonarios les gusta el rock? Como sea, allí están también Vince Neil, Tesla –que repite–, Drowning Pool y Sevendust; y el año anterior estuvieron Queensrÿche, Ratt, Skid Row y Endeverafter.

Además, los miembros de Cinderella han estado involucrados en otros proyectos cuando no están de gira juntos. Tom Keifer se ha ocupado de su primer álbum en solitario. Eric Brittingham tiene con su esposa una banda llamada Naked Beggars, que ha grabado los discos Naked Beggars (2004), Spit It Out (2006) y XXX (2008), en la que inicialmente estuvo tocando Jeff LaBar, quien tiene un programa de radio en Internet con su esposa y además se ha unido a un nuevo proyecto llamado Freakshow, con Frankie Banali de Quiet Riot, Tony Franklin y Markus Allen Christopher; su álbum debut fue lanzado en abril de 2009. Fred Coury trabaja con otras bandas, produciéndolas en su estudio privado.




Fred Coury

Y haciendo un poco de memoria, vale la pena mencionar la carrera de la banda a través de los videos de sus canciones de éxito, los cuales tuvieron una alta rotación en MTV.
Antes, una cosa más: me gustaría referirme al origen del nombre de la agrupación, aclarando que Cinderella es el equivalente a Cenicienta (la del cuento de hadas) en español.
Tom Keifer contaba en una entrevista:
«Estábamos sentados viendo la televisión una noche, hojeando una guía de HBO. Habíamos estado dando vueltas a nombres diferentes y vimos el de la película Cenicienta en la guía. No era la versión de Disney, sino una versión porno. En realidad no tenía mucho que ver con nosotros el nombre, simplemente nos pareció que era genial. A principios de los años 80, la mayoría de nombres de las bandas eran muy evidentes en relación con su música. Si se trataba de una banda de heavy, debía ser un nombre muy pesado. Nosotros éramos una banda de rock duro con un nombre que realmente no sonaba como lo que parecía. Siempre pensé que eran geniales nombres de bandas como Queen, Kiss o Sweet. Un nombre ligero que describe algo pesado.»
De ahí, entre otras cosas, el título de su recopilación de grandes éxitos: Once Upon A… = Érase una…


Los videos…
«Shake Me» es el primer sencillo de Cinderella. Aunque no fue un hit en su momento, la canción supuso el inicio de lo que sería el posterior desarrollo de la banda. Está contenida en su álbum debut de 1986 Night Songs. El B-side del single fue la canción titular del álbum: «Night Songs».


El video musical del tema jugó con el nombre de la banda, presentando a una chica sexy que, como Cenicienta, no ha concluido sus oficios caseros y por tanto no puede ir a un show de Cinderella, mientras que, se supone, sus hermanas mayores sí. Sin embargo, un póster en la pared de la habitación le permite teletrasportarse al concierto, luego de que la guitarra Fender Telecaster de Tom Keifer se sale del afiche y los músicos en él cobran vida. La Cenicienta embellecida aparece primero en el escenario y luego entre el público en primera fila; al final se va con la banda en su limusina; entre tanto las hermanas –que visten faldas y guantes de puntos– tratan de seducir al portero para que las deje ingresar al evento cuyas entradas ya están agotadas. La banda a lo largo del video además de su vistoso look, exhibe su talento y destreza en vivo. Jeff LaBar –guitarrista– y Eric Brittingham –bajista– realizan el truco de darle vuelta a su instrumento alrededor del torso, haciéndolo girar por encima del hombro a través de la correa de la que se suspende. Se ve a Rick Criniti[5], quien les acompaña en los teclados.

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[5] Rick Criniti hizo parte de Blackeyed Susan como guitarrista para el álbum Electric Rattlebone de 1991, con el ex-vocalista de Britny Fox, Dean Davidson, y Tony Santoro, con quien había estado tiempo atrás en una banda llamada Rage; también estuvo en la agrupación de Michael LeCompt para su álbum de 1992.

«Nobody’s Fool» es la primera power ballad de Cinderella. El sencillo se lanzó en octubre de 1986 y llegó al número 13 en las listas de EE.UU. en febrero de 1987. Fue su segundo single más vendido y el B-side fue la canción «Push, Push».


El video musical retoma la historia esbozada en su video anterior «Shake Me». De nuevo una Cenicienta –convertida en princesa– acompaña a la banda, ahora a un estudio donde se graba el video. Esta vez es Fred Coury, el baterista, quien efectúa los malabares. Las hermanas con vestidos de lunares y sombreros en forma de reloj la siguen de cerca en su Fiat 600 rosa de puntos negros. Cuando la canción comienza al filo de la medianoche, la chica mira un reloj y sale luego de oír a Tom cantándole: I call you on the phone… but never get a rise… So sit there all alone… It’s time you realize… I’m not your fool… Nobody’s fool… (Te llamo por teléfono, pero nunca me contestas; así es que quédate ahí sola; es momento que te des cuenta de que no soy tu tonto: el tonto de nadie…). La Cenicienta corre a su casa antes de que su atuendo rockero cambie de nuevo a un sencillo vestido. Luego de que esto sucede, regresa corriendo para pedirle un autógrafo a Tom Keifer, quien le sonríe como si la reconociese.

«Somebody Save Me» es el tercer sencillo del álbum debut de Cinderella, Night Songs. Fue lanzado el 10 de febrero de 1987, con «Hell On Wheels» como B-side; la canción alcanzó el puesto 66 en Billboard.
En el video, antes de comenzar ponen:


En algún lugar de Filadelfia
1985
Aquella era la ciudad natal de la banda y aparte de Britny Fox, otra banda de glam metal que más tarde se trasladó a Los Ángeles y la que formaron el guitarrista Michael Schermick y el baterista Tony Destra ex-integrantes de Cinderella, no eran muchas las agrupaciones de ese género que se localizaban allí en 1985. Inicialmente aparecen las chicas de los trajes de puntos corriendo por el pasillo de un estudio; dentro Cinderella está grabando el tema, apenas terminan les piden que lo repitan una vez más. La mención del año (1985), como en algunas películas malas resulta inverosímil, pues Jeff, el guitarrista, luce una camiseta estampada con un dibujo de la carátula del álbum Look What the Cat Dragged In de Poison que sólo sale hasta 1986, y en el estudio aparece Fred Coury, quien sólo se reuniría con Cinderella en el 86; la impostura se cae totalmente cuando luego del final anuncian del mismo modo:
Copyright 1987


Como sea, en el video supieron reflejar la esencia de la banda, pues rápidamente se les ve en un escenario de concierto. De nuevo el truco del instrumento dando vueltas[6]. Cuando hay la transición del estudio al concierto incluso se oye la aclamación del público. Rick Criniti, el tecladista, aparece otra vez; más que nunca es el quinto Cinderella, especialmente al terminar la canción y salir del estudio como una panda de novatos que creen que unas fans –las hermanas vestidas de puntos–vienen por ellos, cuando en realidad van tras Jon Bon Jovi y Richie Sambora, las auténticas estrellas, quienes están más allá. Es una alusión a la situación de la banda en sus comienzos; recordemos que a Bon Jovi se le atribuye el descubrimiento de Cinderella.
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[6] Beavis y Butthead comentan esto y otras cosas con su sardónico estilo característico: http://www.youtube.com/watch?v=ArtJ4bciv8c

La historia es más o menos así: Jon –cuya agrupación ya era reconocida por su exitosa canción «Runaway», del primer disco– estaba en Filadelfia para grabar su segundo álbum, 7800° Fahrenheit. Cinderella actuaba en el Empire Rock Club, como lo hacía casi cada fin de semana y él pasó por allí una noche después de su sesión de estudio. Le gustó la banda y fue al camerino a hablar con los integrantes. Más tarde, esa semana, los recomendó a Derek Shulman (representante de A&R en el sello PolyGram), quien conocía a Cinderella, para que los viera en directo porque eran una banda para ver en vivo. Así se hizo y gracias a eso firmaron contrato.


«Gypsy Road», sencillo de su segundo álbum, Long Cold Winter, que había sido lanzado casi un año antes, fue un hit en EE.UU. para 1989.   


Quizá para enfatizar tanto el tema como el estilo musical de la canción, el video fue realizado parcialmente en México. En él se alternan imágenes de concierto, de villas y de las ruinas mayas de Chichén Itzá.
Aunque los espectadores del concierto son estadounidenses –extrañamente se ve a dos rubias luchando entre sí–, el toque parece ser en México: hay un cartel de una corrida de toros y se supone que es el interior de un lugar llamado Cine Maya, cuyo programa anuncia las presentaciones de Cinderella.
En el escenario se ven un cactus falso coronado por un sombrero mexicano y un cráneo de vaca, sobre la audiencia hay una antigua lámpara colgante, que más adelante es sustituida por un loro de juguete suspendido del techo. Tom Keifer hace que los asistentes que al principio ondean las manos en el aire (una persona sostiene unas baquetas) batan las palmas y luego levanten sus puños al unísono con él. Eric Brittingham como siempre sacude su rubia melena. Se ve furtivamente al tecladista. Durante el solo, para el cual la guitarra es lanzada al escenario desde la audiencia y Tom la agarra con precisión, él la toca detrás de su cabeza.


Por otro lado, se ve a la banda andando por un pueblo mexicano y el ambiente propio del lugar: un policía haciendo una multa, edificios con retratos de próceres de bigotes, las graderías de un recinto deportivo, la típica iglesia, un anuncio de la bebida Cristal, letreros de zapatería y tienda, un edificio denominado Modelorama y un bar llamado Tenampa, delante de cuya entrada está recostado Tom; también una ventanita que a un lado está escrito Modelo Especial y al otro Cerveza fría para llevar, hacia donde Cinderella se dirige. La gente en las calles debe asombrarse de ver a estos melenudos vestidos de jeans y cuero[7] caminando por allí, o paseándose en sus motocicletas, o recostados en una banca de parque, o tocando la guitarra acústica delante de una verja junto a un par de niños risueños.


Luego se adentran en el país. Abordan una camioneta Chevy, cuya matrícula dice: «Shake Me». Se ven los árboles pasando a través de la ventana y un camión llevando unos trabajadores. El ambiente es cada vez más rural. Hay una calle llena de personas como en un desfile. Se dirigen a una especie de corraleja con rústicas bancas. Se ve un novillo correr por el ruedo. Los integrantes de la banda están muy sonrientes, se entretienen en un mercado al aire libre, o en un cobertizo que hace las veces de cantina en un lugar donde hay chozas con techo de paja, o montando a caballo.


Cinderella también está en las ruinas mayas y en la selva aledaña. Now who’s to care if I grow my hair to the sky?[8], canta Tom en la jungla con ropa más ligera, señalando al cielo, tiene la guitarra, los demás dan palmas y se miran uno al otro, tras él; están delante de una cerca desvencijada. Jeff corre por entre los matorrales con su guitarra. Hay una columna sobre la que Fred tamborilea con las baquetas y luego está sentado encima de ella. Se ve a Tom en una pequeña pirámide cuyas escaleras baja corriendo o se desliza como en una glissoire –eso que llaman resbaladilla y aquí denominamos rodadero. En la cámara aparecen unos bordes negros como si se viera por un View-Master®. Se aprecian las auténticas pirámides mayas y otros templos. Así como la puesta de sol, bajo la que Tom toca en el solo de guitarra.


Además encontramos a los miembros de la banda sentados al lado de una playa o una ribera. Hacia el final un mesero, vestido de blanco, les trae una copa en una bandeja. Para terminar vemos los pies andando por un camino (Tom lleva jeans y curtidas botas de vaquero y va con el estuche de una guitarra, Eric tiene zapatillas deportivas blancas y unos jeans desteñidos muy apretados). La banda se aleja por la carretera, última alusión al camino gitano del título de la canción[9].
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[7] Tom lleva gafas oscuras y una bandana en la cabeza, o tiene sombrero y gabán de cuero negro con adornos plateados, a pesar del calor que seguro hace, aunque no está maquillado –ni siquiera se le ve su tradicional rímel en los ojos.
[8] ¿Ahora quién se preocupará si mi pelo crece hasta el cielo?
[9] Existe una exhaustiva descripción del video, plano a plano, de la cual evidentemente me he contagiado:
«Don’t Know What You Got (Till It’s Gone)», de su segundo disco, ha sido su sencillo más exitoso, alcanzando el puesto número 12 en las listas en noviembre de 1988, tres meses después de su lanzamiento. Es la canción más popular de la banda, quizá por ser una power ballad a carta cabal, cuyo título alude a una de las más típicas admoniciones cuando una relación termina.


El video musical fue filmado en Mono Lake, California, un lago salado que provee de exuberantes parajes. Todo el naranja y azul de la tierra y el suelo de este paisaje natural constituyen un decorado inigualable. La silueta de las montañas cortando el cielo rojizo, las formaciones rocosas como tótems –estoraques y cárcavas del cañón que rodea el lago–, el paso de las aves dan un ambiente propicio al tema; todo captado con tomas aéreas y amplios planos del escenario lacustre. Me parece que la aridez y la desolación del lugar expresan el dolor y la pérdida de la letra de la canción. Por su parte los músicos de Cindrella tocan a orillas del lago, incluso están allí el piano y el set de batería. Tom Keifer está ataviado con un gabán rojo de corte antiguo cuando toca el piano y con la misma pinta de «Gypsy Road» al hacer el solo de guitarra cerca a una cabaña solitaria. También se le ve delante de una casucha de adobe abandonada.
«Coming Home» fue una canción que estuvo entre los 20 éxitos en 1988 y ha siso el segundo tema más famoso de Cinderella. Es una power ballad de un heavy con raíces blues que deja ver la dirección que la agrupación habría de tomar. Fue el tercer single lanzado de su segundo álbum.



El video es el primero de Cinderella que presenta una historia paralela a manera de película, se trata de un hombre que luego de estar ausente regresa a casa, donde seguramente le espera su leal mujer como Penélope a Odiseo. Es una pareja americana promedio. El tipo guapo y duro, de jeans y cazadora ovejera, y la rubia hermosa, dócil y hogareña, vestida de blanco inmaculado. El sujeto parte en su motocicleta y recorre miles de millas, soñando con el reencuentro. Su moto se avería y sigue el camino andando, hasta que una vieja camioneta lo recoge. Pero llega tarde, la casa está abandonada y su mujer se ha ido. Sin embargo… Entre tanto, la banda toca en un bar cerrado, bajo los matices sepia de una luz vespertina.
«The Last Mile» es el segundo sencillo lanzado del álbum Long Cold Winter. Alcanzó el puesto número 36 en Billboard a principios de 1989.


El video de esta canción resulta muy por el estilo de Bon Jovi y otros cuantos más del llamado hair metal de la época –con la pantalla dividida en recuadros e imágenes en blanco y negro–; por supuesto, se ven los Cinderella con sus cabellos lacados y sus pintas glamorosas, haciendo coreografías propias del momento y el truco de la guitarra arrojada. También hay montones de luces, juegos pirotécnicos y estadios repletos de una audiencia –con muchas chicas– que los aclama. Aparte de demostrar su poderío en vivo, se les ve ir por la carretera de gira o exhaustos en los camerinos luego de una noche de concierto, dispuestos en todo caso a recorrer la última milla (antes de dormir).
«Shelter Me» fue el primer sencillo del tercer álbum de Cinderella, Heartbreak Station. Alcanzó el puesto # 36 en Billboard.


El video musical se desarrolla como la parodia de un programa de televisión en el que reciben llamadas de los televidentes. Y en él se ataca al PMRC (Parents Music Resource Center), comité estadounidense fundado en 1985 por las esposas de varios diputados, quienes aseguraban que el rock fomentaba la violencia, el consumo de drogas, el suicidio, el vandalismo, la conducta sexual impropia y demás actividades criminales. Al comienzo hay un mensaje circulando en la parte baja de la pantalla:
Lucha contra la censura. Salva el rock n’ roll. Únetenos ya.
Una parte de la letra dice:
She said she saw the devil on her MTV[10]
A lo largo del video vemos a una viejecilla desalmada que ve la televisión con mirada censora y a personas que cubren las partes pudendas de estatuas desnudas; hay otros gags en blanco y negro. El programa, en el que parece que se distribuyeran indulgencias, se llama Pledge for Rock ‘n roll y es conducido por nada más ni nada menos que Little Richard[11] y la atractiva rubia que le acompaña es Pamela Anderson –antes de Playboy, «Baywatch», Barb Wire, y su matrimonio y el conocido video íntimo con el baterista de Mötley Crüe, Tommy Lee–; cuenta con cameos de Shelley Duvall[12] y Dweezil Zappa[13].


En cuanto a Cinderella: mucho brillo, seda, terciopelo y cabellos peinados. El lanzamiento habitual de la guitarra por los aires. Tom con gafas oscuras dentro del estudio, al principio, tocando el dobro –un tipo de steel guitar, usado para tocar blues rural. Les acompañan dos coristas y un saxofonista.
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[10] Ella dijo que vio al diablo en su MTV.
[11] Little Richard es uno de los padres del rock en los años 50 y también ministro pentecostal.
[12] Shelley Duvall es la actriz recordada por su papel como Wendy, esposa de Jack Torrance (Jack Nicholson) en El resplandor de Stanley Kubrick, a partir de la novela de Stephen King.
[13] Dweezil Zappa, guitarrista, hijo del músico Frank Zappa.
«The More Things Change» es la canción con la que se abre el álbum de 1990, Heartbreak Station, el sencillo es de 1991.

En el video musical se ve a Cinderella en todo su esplendor en vivo. Les acompañan el mismo saxofonista y las mismas coristas de «Shelter Me», que bailan con ellos, pero un tecladista que parece diferente al de los videos anteriores. Tom tiene una guitarra transparente y el bottleneck para hacer slide. El viejo truco de los instrumentos girando alrededor de Eric y Jeff, y la guitarra aventada. Me pregunto cuánto tendrán que ensayar para lograrlo y cuántas veces habrán fallado y su bajo o guitarra saldría volando. Fred también hace malabares con las baquetas. Detrás de ellos se ve un telón con el nombre de la banda en un gigantesco letrero. Una multitud los aclama, vemos una bella rubia entre la audiencia. Se oye el sonido de los fuegos artificiales y la ovación del público. Hacia el final hay una lluvia de globos de colores.
«Heartbreak Station» es una canción del álbum del mismo nombre de 1990. Como sencillo alcanzó el puesto 44.

Pareciera que a Cinderella le iba bien con los videos en torno al viaje. Esta vez la protagonista es una chica que tiene un traje clásico que incluye un sombrero con velo, quien toma un tren de vapor. El video conserva el tono melancólico de la canción mediante imágenes en blanco y negro o sepia –como en la carátula del disco. Los músicos visten de forma austera, el glamur propio del género musical ha quedado atrás: todos llevan camisa; Jeff luce muy sobrio barbado y con sombrero, tocando la guitarra acústica; Eric, con la melena rubia algo recortada, toca el bajo al borde del ferrocarril; Fred va en un vagón con el set de batería y Tom canta y toca la guitarra sentado en una banca de la estación, también toca un piano blanco mientras se aproxima el tren a él, y hace slide entre los raíles. El tren que parece fantasma y atraviesa desolados parajes, lleva como pasajeros a un grupo de músicos que tocan los violines cuando la chica atraviesa el vagón en que van.


En este video que habla de partida, al final hay –de manera inconsciente, todavía no se sabía que iba a ocurrir esto– lo que sería una especie de despedida de la aparición en videos musicales para la banda. Uno a uno es mostrado cada integrante; la chica se asoma al último vagón y arroja su sombrero; vemos a la banda andando por entre el humo de las locomotoras, en una estación, con sus estuches como equipaje, y finalmente el sombrero tirado sobre el suelo invernal y el tren alejándose entre la niebla.
La canción «Hot & Bothered», grabada para la banda sonora de la película Wayne’s World de 1992 y que se incluyó en su siguiente álbum Still Climbing de 1994, tiene un video musical en el que aparece la banda tocando en une studio y se muestran apartes de la película.
Algo más sobre Cinderella puede leerse en las entrevistas a Tom Keifer y Eric Brittingham [en inglés] que están en:
y

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